5 recetas de croquetas veganas: el secreto definitivo

5 recetas de croquetas veganas: el secreto definitivo

¡Olvida todo lo que sabes!
El secreto definitivo para hacer croquetas veganas más cremosas que las de tu abuela.

¿Cuántas veces has escuchado eso de «¡Ay, qué pena que seas vegano/intolerante a la lactosa, con lo ricas que están las croquetas!»? ¡Sujétame el delantal que voy! Aquí te dejo 5 recetas de croquetas. veganas.

Parece que si no le echas un litro de leche de vaca y un taco de jamón a la bechamel, estás comiendo cemento armado. Pues spoiler: no

Las personas intolerantes, alérgicas o veganas se están perdiendo el mayor manjar de la historia de España simplemente porque no conocen el secreto de una buena bechamel vegetal.

Y ojo, que la croqueta llegó de Francia en el siglo XIX, pero en España la perfeccionamos, la adoptamos y la convertimos en patrimonio nacional. Para conmemorar el partido del mundial Francia vs España, hoy voy a regalaros unos truquitos y alguna que otra receta de croquetas veganas especiales.

El gran drama de la bechamel vegana: El «efecto vainilla»

El mayor enemigo de la croqueta vegana es la leche de soja con sabor a vainilla de fondo. Vamos, no me j****, no hay nada más terrorífico que morder una croqueta salada y que te sepa a OK de Vainilla.

A ver, que aquí no me patrocina nadie (¡ya me gustaría a mí que me pagaran el alquiler por compartir sabiduría pura de cuando empecé en el veganismo rural sin apenas recursos!). Pero como compartir es de guapas, os voy a dar mis dos únicas opciones de confianza para que la bechamel quede perfecta, salada y neutra:

  1. La bebida de soja del BM.
  2. La de Mercadona Cero Azúcares Añadidos (la del envase azul).

Con estas dos, el éxito está asegurado. Palabra de la experta de pueblo que no tiene al alcance de su mano quince súpers especializados de productos veganos.

El método definitivo: Mi truco maestro para una bechamel de escándalo

Paso 1: Los ingredientes por separado, siempre

Mi regla de oro es que los ingredientes no se cocinan a la vez que la bechamel. Cada uno tiene su punto de cocción. Primero sofreímos el relleno por separado y lo reservamos.

Paso 2: La base de la bechamel perfecta

En una sartén amplia a fuego medio (yo uso vitrocerámica, los de inducción que se apañen como puedan):

  1. Añade un buen chorro de aceite de oliva y pocha cebolla cortada muy finita hasta que esté bien dorada.
  2. Agrega una buena cantidad de mantequilla vegana (yo compro el bloque de 1 kg en el Hiperusera Cash, pura fantasía).
  3. Echa harina de trigo y remueve bien con unas varillas hasta que esté bien tostada y no queden partes secas. Yo uso un scoop y medio, como el que os echáis de la proteína para estar fuertotes.
  4. Ve incorporando la leche de soja poco a poco, sin parar de remover enérgicamente con las varillas.
  5. Cuando espese y coja esa textura sedosa, apaga el fuego. Añade sal, pimienta negra, nuez moscada y un toque de levadura nutricional (para ese puntito quesero irresistible).
  6. Integra los ingredientes que habías cocinado aparte.

Paso 3: El reposo y el doble rebozado (La clave de la cremosidad)

  • Pasa la masa a un bol de cristal y tápala con papel film a piel (tocando la masa para que no haga costra).
  • Déjala enfriar y métela en la nevera un mínimo de 24 horas. ¡Paciencia, que vale la pena!
  • Para darles forma, prepara el rebozado: un plato con pan rallado y otro con leche de soja, maicena bien disuelta y sal negra (Kala Namak) para ese toque a huevo.
  • Haz un doble rebozado: pasa la croqueta por la mezcla líquida, luego por el pan rallado, otra vez por el líquido y otra vez por el pan rallado. ¡Así no se romperán jamás!
  • Al congelador. Sí, la croqueta se fríe congelada en abundante aceite muy caliente. Te prometo que por dentro quedan que se deshacen.

Y ahora 5 Recetas de croquetas veganas que te harán rozar el cielo

Aquí tienes las cuatro variedades estrella con las que vas a triunfar sí o sí.

· Croquetas de puerro y cebolla caramelizada con curry

El toque dulce de la cebolla y la suavidad del puerro hacen de esta combinación junto a un toquecito de curry, un sabor extraordinario.

  • El relleno: Pocha a fuego muy lento el puerro picadito y la cebolla con una pizca de sal hasta que caramelicen de forma natural con un toque de curry sutil (sin prisa, que cojan ese color marrón dorado precioso). Luego incorpóralos a tu bechamel.
· Croquetas de setas y zanahoria

Estas quedan espectaculares. Tienen un contraste dulce-salado que descoloca y enamora a todo el mundo.

  • El relleno: Corta los champiñones y la zanahoria en daditos. Una vez hecha la bechamel, añade este sofrito. ¡Brutal!
· Croquetas de setas con aceite de trufa

Para los paladares más gourmet. Huele que alimenta antes de morderlas.

  • El relleno: Fríe champiñones picados con ajo en polvo y un chorrito de limón. Justo cuando apagues el fuego de la bechamel y vayas a añadir las setas, echa un buen chorro de aceite de trufa. Si lo echas antes, perderá potencia aromática.
· Croquetas de tofu ahumado y manzana

Una mezcla superfresca con un toque ahumado que te va a volar la cabeza.

  • El relleno: Corta el tofu ahumado en cubitos muy pequeños y fríelo en la sartén con un chorro de limón y un extra de rocas de sal ahumada (yo las conseguí en la semana italiana de Aldi, ¡un tesoro!). Por otro lado, corta la manzana en daditos muy pequeños y añádela tal cual, cruda, a la masa final. Al freír la croqueta, la manzana se cocinará lo justo para quedar al punto perfecto de mordida.
· Croquetas de bocados de Heura con cebolla caramelizada (El «no-pollo» definitivo)

La joya de la corona. Sabor umami puro que engañará a cualquiera.

  • El relleno: Trocea los bocados de Heura bien pequeños y sofríelos con jengibre, ajo y un chorro de limón para potenciar el umami. Aparte, carameliza cebolla lentamente. Junta ambas cosas y añádelas a tu bechamel.

Compartir es de guapas (y para crear futuras adicciones)

No hay nada más bonito en esta vida que cocinar para la gente que quieres. Y admitámoslo: alimentar a tus amigos no veganos con estas croquetas y ver cómo se les desencaja la mandíbula cuando les dices que no llevan ni gota de leche ni de carne, es el mejor trofeo del mundo. Se vuelven locos, os lo juro.

Tanto es así que tengo a mi grupo de amigos completamente adicto. El otro día, de fiesta, a las tres de la madrugada y con unas cuantas copas de más, uno de mis amigos se me acercó despacito al oído, con cara de misterio y tono de estar a punto de proponerme una proposición indecente de «mayores», y me salta con voz susurrante:

«Oye… ¿te quedan croquetas?»

Me hago pipí de la risa cada vez que lo recuerdo. Así que ya sabéis, preparad una buena tanda, llenad el congelador y preparaos para que os pidan matrimonio (o croquetas de madrugada). ¡A cocinar!